#Checklist de la Misión
#Fuerte de Tirinto — Encontrar a Dymas en sigilo
#1 Fuerte de Tirinto infiltrado: El Fuerte de Tirinto está en el noreste de Argolis. Invoca a Ikaros antes de llegar para marcar a todos los guardias y localizar a Dymas, el objetivo. La táctica recomendada es meditar hasta la noche y entrar escalando las murallas exteriores por su punto más oscuro, donde la visibilidad de los guardias es mínima. Una vez dentro, avanza en sigilo eliminando guardias uno a uno con ataques por la espalda.
- Dymas está dentro de un edificio junto a una sección de vallas y un cofre de tesoro cercano. La puerta del edificio se puede interactuar directamente sin necesidad de forzarla.
- El cofre junto a la valla es looteable: aprovecha la infiltración para saquearlo antes o después de la conversación con Dymas.
#La conversación con Dymas — Pagar o buscar el fórceps
#2 Dymas encontrado y convencido: Al interactuar con la puerta se activa una cinemática. Dymas revela que las notas de Hipócrates fueron quemadas, pero que él las tiene completamente memorizadas. Sin embargo, está tratando a un paciente y no puede marcharse libremente. Aquí se presenta la bifurcación de la misión:
- Opción A — Pagar 10.000 dracmas: Si tienes los fondos, Dymas acepta marcharse inmediatamente contigo. Es la opción más rápida y evita explorar más el fuerte.
- Opción B — Recuperar el fórceps óseo: Si no tienes o no quieres gastar el dinero, Dymas te pedirá que recuperes su fórceps óseo, que está más adentro del fuerte.
#3 Fórceps óseo recuperado (sin pago): Si elegiste la opción sin pago, profundiza en el fuerte manteniendo el sigilo. El fórceps está en una zona más interior del fuerte, que Ikaros ya habrá marcado. Recógelo y regresa a Dymas para dárselo. Una vez satisfecho con el instrumento, accederá a acompañarte.
NOTA: EL PACIENTE DE HIPÓCRATES
#La Cueva de Pan — Reunión final con Hipócrates
#4 Dymas llevado a la Cueva de Pan: Escolta a Dymas de vuelta a Hipócrates en la Cueva de Pan al sureste de Argos. Dymas le transmite los apuntes memorizados al médico y, tras la transferencia de conocimiento, Hipócrates cumple su parte del trato: revela nuevas pistas sobre el paradero de Mirrina, abriendo el siguiente capítulo de la búsqueda familiar. Al concluir esta conversación la misión queda completada.