Guía The Elder Scrolls IV: Oblivion – Un cuchillo en la oscuridad

#Checklist de la Misión

Objeto Clave
Ubicación / Santuario
Información Técnica

#Inicio de la Senda Oscura — El Primer Asesinato

  • Para iniciar la trama de la Hermandad Oscura, debes arrebatar la vida a un NPC inocente (no hostil).
  • Tras el crimen, aparecerá un mensaje en pantalla indicando que tu asesinato ha sido observado por fuerzas desconocidas.
  • Busca una cama segura y duerme. Serás despertado por Lucien Lachance, portavoz de la Hermandad.
  • #1 Hoja de la Desgracia: Lucien te entregará esta daga encantada y te encomendará tu primera misión: eliminar a un hombre llamado Rufio.

#El Contrato de Rufio — Posada del Mal Augurio

  • Viaja a la Posada del Mal Augurio, situada al norte de Bravil.
  • No hables con nadie en la posada; busca la trampilla en el suelo que conduce al nivel inferior.
  • Rufio se encuentra en la última habitación al final del pasillo. Es un anciano muy débil que no opondrá resistencia; elimínalo mientras duerme.
  • El Segundo Encuentro: Tras cumplir el encargo, duerme en la misma cama de Rufio. Lucien Lachance aparecerá de nuevo para felicitarte y darte las instrucciones finales.

#Infiltración en el Santuario de Cheydinhal

  • Dirígete a la ciudad de Cheydinhal y localiza la casa abandonada cerca de la muralla este.
  • Entra en la vivienda y baja al sótano. Encontrarás una pared derruida que conduce a un túnel secreto y, finalmente, a una puerta negra con una calavera.
  • #2 Sanguine, hermano mío: Al interactuar con la Puerta Negra, se te pedirá una contraseña. Responde con esta frase para que el Santuario se abra ante ti.

#3 Santuario de Cheydinhal: Una vez dentro, habrás accedido a la base de operaciones de la Hermandad Oscura.

#Resolución y Siguientes Contratos

  • Habla con Ocheeva para formalizar tu entrada en la familia y completar la misión inicial.
  • A partir de ahora, el Santuario será tu hogar. Puedes comerciar con M’raaj-Dar y obtener nuevos contratos.
  • Habla con Vicente Valtieri para recibir tu primer encargo oficial como miembro de pleno derecho: Una tumba inundada.