#Checklist de la Misión
● Objeto Clave
● Ubicación / Santuario
● Información Técnica
● Ubicación / Santuario
● Información Técnica
#Inicio de la Senda Oscura — El Primer Asesinato
- Para iniciar la trama de la Hermandad Oscura, debes arrebatar la vida a un NPC inocente (no hostil).
- Tras el crimen, aparecerá un mensaje en pantalla indicando que tu asesinato ha sido observado por fuerzas desconocidas.
- Busca una cama segura y duerme. Serás despertado por Lucien Lachance, portavoz de la Hermandad.
- #1 Hoja de la Desgracia: Lucien te entregará esta daga encantada y te encomendará tu primera misión: eliminar a un hombre llamado Rufio.
#El Contrato de Rufio — Posada del Mal Augurio
- Viaja a la Posada del Mal Augurio, situada al norte de Bravil.
- No hables con nadie en la posada; busca la trampilla en el suelo que conduce al nivel inferior.
- Rufio se encuentra en la última habitación al final del pasillo. Es un anciano muy débil que no opondrá resistencia; elimínalo mientras duerme.
- El Segundo Encuentro: Tras cumplir el encargo, duerme en la misma cama de Rufio. Lucien Lachance aparecerá de nuevo para felicitarte y darte las instrucciones finales.
#Infiltración en el Santuario de Cheydinhal
- Dirígete a la ciudad de Cheydinhal y localiza la casa abandonada cerca de la muralla este.
- Entra en la vivienda y baja al sótano. Encontrarás una pared derruida que conduce a un túnel secreto y, finalmente, a una puerta negra con una calavera.
- #2 Sanguine, hermano mío: Al interactuar con la Puerta Negra, se te pedirá una contraseña. Responde con esta frase para que el Santuario se abra ante ti.
#3 Santuario de Cheydinhal: Una vez dentro, habrás accedido a la base de operaciones de la Hermandad Oscura.
#Resolución y Siguientes Contratos
- Habla con Ocheeva para formalizar tu entrada en la familia y completar la misión inicial.
- A partir de ahora, el Santuario será tu hogar. Puedes comerciar con M’raaj-Dar y obtener nuevos contratos.
- Habla con Vicente Valtieri para recibir tu primer encargo oficial como miembro de pleno derecho: Una tumba inundada.